Apenas a los diez años, Fonseca Guzmán se inició en el beisbol de la Liga infantil de León, donde gracias a su empeño logró ser seleccionado por Guanajuato y posteriormente a nivel nacional.
Un inminente viaje para competir en la Serie Mundial de Ligas pequeñas fue suspendido por los papás del ‘Kikín’ ya que habría afectado su desempeño en la escuela.
“Kikín” disfrutó al máximo la entrada a la adolescencia jugando beisbol y baloncesto a nivel competitivo en el colegio La Salle, y no fue hasta los 17 años cuando decidió probar suerte en el futbol.
Fonseca participaba en un equipo familiar con su papá, tíos y hermanos, donde no sólo resaltaba su figura delgada; sino lo duro que podía ser dentro del campo, con ello y sus goles, ayudó al equipo a lograr el campeonato.
De ahí, sus hermanos lo hicieron incursionar más y más dentro del ambiente con equipos en los que siempre destacó, razón por la que decidió comentar a sus padres la decisión de dedicarse de lleno al futbol y pedir una oportunidad en el Club León.
“Kikín” estudiaba la preparatoria en el Colegio La Salle donde año con año se realizaba un torneo interno de futbol entre los estudiantes universitarios; por esta razón, junto con varios amigos de su salón decidieron participar y enfrentarse a rivales de mayor edad; la sorpresa fue tal, que el equipo venció a todos sus rivales, con lo que se coronaron campeones ese año, con dos goles en el partido final, “Kíkin” logró darle a su equipo el tan ansiado título ante el asombro de los universitarios.
Acude al ‘Capi’
Su llegada al León no fue fácil, ya que pese a que don Francisco, papá del ‘Kikín’, intentó que algunos de sus conocidos recomendaran al novel jugador, hubo que sufrir el ‘proceso’ que la mayoría de los aspirantes tiene en un equipo profesional.
El primer día que se presentó, lo mandaron con el “Capi” Ayala, quien le comentó que regresara cuatro o cinco meses después; ante esta situación, nadie en su familia tomó en serio el ofrecimiento y a unos días de cumplirse la fecha estipulada, “Kikín” recordó a su padre para que éste lo acompañara, él se animó y comentó a su hijo que sólo le habían dicho eso para quitárselo de encima.
En compañía de su padre, Francisco se presentó en las instalaciones del León con su uniforme y la casaca blanca. Participó en el interescuadras y al término de éste, le comentaron que se presentara al día siguiente con José de Jesús el “Perla” Rodríguez, estratega de los Cachorros de la Tercera División.
Luego de un año fue llamado al cuadro de Segunda División que dirigía Bernabé Velázquez, de quien se dice, fue el entrenador que más le puso atención a este elemento cuya carrera casi siempre se cargó en la zona de la delantera.
El año de 1999 fue clave para Fonseca, pues varios jugadores de su generación como Marco Antonio Mendoza, Sergio Navarro, Jesús Mendoza y Álvaro Ortiz fueron llamados por Carlos Bracamontes para integrarse al plantel del Unión de Curtidores de la Primera División “A”.
Tras lograr el ascenso, Fonseca parecía tener la puerta abierta para su presentación en el máximo circuito, pero la fallida venta del León y la posterior salida de Valente Aguirre, hizo que se presentara su primera aventura, en los Venados de Yucatán, escuadra que había adquirido el empresario duranguense.
Cuando parecía que el mundo se venía abajo, Fonseca aguantó al ser traspasado a La Piedad, donde consiguió el ascenso no sin antes tener que batallar ya que los jugadores clave en su puesto, eran extranjeros a los que se les exigía literalmente ser titulares.
El debut
Ya en la Primera División, Fonseca tuvo el voto de confianza de Alberto Guerra, técnico al que conoció en el León, con lo que se dio el ansiado debut un domingo 22 de julio de 2001 en un partido contra las Chivas Rayadas del Guadalajara.
El estadio Jalisco fue el escenario donde Fonseca jugó sus primeros minutos en la máxima división, jugó todo el partido y fue el único en ese torneo en que salió como titular.
Al siguiente certamen, el de Verano 2002, Fonseca recibió varias oportunidades de su técnico, Víctor Manuel Vucetich, en aquella temporada de ensueño.
Fonseca se despidió de La Piedad con la frustración de haber visto su primera tarjeta roja, pues en el juego de Cuartos de Final ante el América, fue expulsado con apenas nueve minutos en la cancha, luego de que entrara por Ricardo Cadena.
De ahí pasó a los Pumas, en donde se convirtió en uno de los jugadores importantes para que este equipo se convirtiera en el primer club que logra ganar dos títulos seguidos en torneos cortos








